Nunca me voy a olvidar de un día en que con Peter, mi primo, y mi hermana Gabi nos fuimos de paseo a un pic nic que inventamos, eso no tendría nada de malo, pero el pequeño detalle es que no teníamos más de 9 años y dejamos a todo el mundo preocupado... nos fuimos al final de la playa a buscar cangrejitos y pescaditos, cuando volvimos ya había oscurecido y nos estaban esperando no muy contentos, recuerdo que nos retaron y nos dijeron que nos quedábamos afuera para pensar en lo que habíamos hecho (como si fuéramos seres tan racionales, ahora pienso en lo absurdos que somos a veces los adultos, recordando esto veo que yo he tenido actitudes similares ahora ya de adulta), nosotros tomamos unos cojines, trepamos a los pinos y armamos unas “camitas” sobre tablas, al rato salieron los adultos a buscarnos, pero nosotros habíamos decidido vivir en nuestro club... de más esta decir que no mucho rato después estábamos en la casa durmiendo.
Inolvidables también eran las excursiones que programaba mi Gueli (mi querida y recordada abuelita que falleció el año pasado y que, como última voluntad, fue dejada en esa casa de la playa, llena de recuerdos, me imagino que ella disfrutó nuestra niñez tanto como nosotros), ella nos llevaba a caminar enormes distancias, era habitual que al menos una vez en el verano nos llevara a la “Isla de los Lobos”, nosotros partíamos cargados de baldes y palas, objetos que luego de un tramo no muy largo eran entregados a la Gueli, quién además llevaba el tan preciado pic nic (huevos duros, trutros de pollo, sándwich y fruta), nos bañábamos en pozas de agua de mar, recolectábamos pequeños tesoros, conchitas, cangrejos y si teníamos suerte un pescadito, los guarisapos también eran bienvenidos... como olvidar la vez que llovió a cantaros y nos “mojamos hasta los huesos” como decía ella, nos resguardamos en una cueva de rocas y cuando cesó un poco la lluvia volvimos caminando esa enorme distancia (más menos 5 km), llegamos a acostarnos y a tomar un “mejoral” para evitar enfermarnos, además nos pasaron “el” guatero que había en la casa y que teníamos que turnarnos entre los tres, para variar mi primo, el único nieto hombre en esa época, acaparaba el preciado guatero por largos períodos teniendo que recurrir a la Gueli para que mediara...
Peter se va a enojar, pero en esos veranos la Gueli nos enseñó a tejer a todos, y él fue el mejor alumno, se hizo una bufanda... como olvidar las noches de Carioca, de las trampas de todos, de los juegos de ludo, de las noches viendo el festival de Viña y haciendo “Pilatos” cada vez que se nos iba la imagen (que eran muchas), de las veces que la tía Patty cocinaba (esa no era una virtud de mi abuelita), de los olores de la cocina, de los cuentos que me contaba la tía Patty, cuentos que hoy le cuento a mi hija para que duerma (Margarita de Bayle, Sonatina...), en fin, parece increíble la cantidad de cosas que vienen a la mente sólo con pensar el los “Olores de mi Infancia”

3 comentarios:
Primita querida, que hermosos momentos vivimos en nuestra infancia, al leer tu relato se me vinieron tantas cosas a mi mente, tantos recuerdos. La verdad es que hoy pienso si nuestros hijos o nietos tendrán la misma suerte que tuvimos nosotros, la de contar con una abuelita tan aperrada, tan sencilla y que nos entrego tanto..... contar con ese lugar mágico llamado Los Vilos, ese lugar que era solo nuestro, ese lugar que hasta el día de hoy me hace olvidar cualquier problema que tenga, ese lugar que hizo que la partida de nuestra Abueli fuese mas fácil de llevar.....recuerdo que pasaba el año completo en Chuquicamata esperando las vacaciones, invierno, septiembre, verano, daba lo mismo, lo importante era tener los días libres para que mis papas me mandaran a Los Vilos a encontrarme con mi Abueli, mi tía Paty, la Jobita y mis dos Primas que con el tiempo pasaron a ser mis amigas y hermanas.
Estoy que agarro las llaves Auto y me voy a los Vilos.........
Primito, es por eso, por la suerte que nosotros tuvios que debemos procurar darle a nuestros hijos los mejores momentos que podamos, para que cuando lleguen a nuetsra edad recuerden su infancia con tanto cariños como lo hacemos ahora nosotros...
asi es, la felicidad esta en cada una de las pequeñas cosas...
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