Las tres mosqueteras somos mi hermana Gabi, la Lonchi, o Carlonchi y yo, nosotras crecimos juntas, íbamos a todos lados juntas, vivimos nuestras primeras fiestas, pololeos, decepciones, éxitos y fracasos... Como olvidar la época de scout, misiones, pastoral, los intentos de centros de alumnas, los viajes a los Vilos, y nuestras primeras experiencias como inexpertas mochileras (Chiloe, Perú...) estamos llenas de historias, anécdotas y recuerdos... algunas algo bochornosas (persecución del bus en Valdivia) y otras que casi no contamos dos veces (se acuerdan de Quellón).Nuestra amistad comenzó en scout, hace más menos 20 años (uf... ), fue en ese místico lugar, al sur de Chile, llamado “Callejones” donde comenzamos a estrechar lazos (la Gabi, mi hermana, era compañera de colegio la Lonchi, y con ella tengo poquita diferencia, menos de un año, sin embargo no fue hasta los scout que comenzamos a ser buenas amigas... con mi hermana empezamos a compartir más y la Lonchi se nos unió) hay una canción de Gatti que siempre me recuerda ese campamento “Mi Canto” y en especial la parte “pero entendí que ya la gente no vive de la esperanza, ya no vive más del canto sólo vive del comer, que ya no aprietan bien sus manos cuando quieren ser sinceros, que la tierra sólo sirve pa volverla a cosechar...” han pasado tantos años y aun lo recuerdo como si fuera ayer...
A ese campamento se le unieron muchos más, se acuerdan cuando fuimos “Duendes”, o del campamento en que la Lonchi andaba con corsé y se cayó a la acequia y casi se nos ahoga... de los fogones, de las promesas, de los juegos... la tole tole... además de las misiones, de tanta gente a las que le entregamos lo que podíamos y que nos entregaron tanto, de los retiros de pastoral y esos amores que nacieron ahí... F y P, no voy a poner sus nombres pero ustedes saben bien quiénes son.
Ha pasado el tiempo, cada una ha ido tomando diferentes rumbos, antes hacíamos todo juntas, ahora cada una ha ido desarrollando sus DONES, se acuerdan, pero lo más importante es que aun cuando ya no nos vemos tan seguido como quisiera seguimos manteniendo ese lazo, en que sabemos podemos contar la una con la otra, a cada una nos ha tocado vivir cosas fuertes en nuestra vida, cosas muy nuestras que cada una conoce y siempre hemos estado ahí, como me dijo la Loncha, somos de “cepas muy parecidas”...

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