Dicen que las mujeres somos brujas, yo diría sí a veces...
Hace más de una semana que estaba diciéndole a Rulo que llamará a la persona que nos va a arrendar nuestro departamento, en parte para prepárame a dejarlo no sólo física sino emocionalmente, fue nuestro primer hogar y los fuimos armando de a poquito así que tiene mucho de nosotros, bueno la cosa es que no lo hizo, y hace un rato vinieron nuestros futuros arrendatarios para ver los últimos detalles y el contrato.
Cuento corto es que se suponía, según Rulo, que le teníamos que entregar el departamento el día 15 de Agosto, y resulta que es el 30 de JULIO, sólo 3 semanas antes, y lo peor es que yo estaba súper relajada así que no tenía nada embalado, y ahora tengo esta semana para embalar todo porque me tengo que cambiar este fin de semana una locura... porque además Rulo tiene unos cursos en la oficina así que no podrá ayudar mucho...
Yo voy a pedir permiso en la pega para salir un poco más temprano y poder avanzar para que el fin de semana no sea un caos, además que hay que considerar que la Gusti ahora ya camina por todos lados y no se queda quieta, otro factor que ayuda a que la situación sea más complicada, porque ya embalar todo en una semana es caótico, pero además embalar y controlar a un punto de 1 año, hiperquinético (a la madre), así que clamaré a la ayuda de familia y amigos, así que los que lean el blog, no se hagan los locos, igual voy a mandar un email.
domingo, julio 16, 2006
viernes, julio 14, 2006
Historia del Primer Mochileo
Hace algunos años atrás, alrededor de 9 si no me falla la memoria, con la Gabi y la Loncha organizamos lo que sería nuestro primero mochileo, y nuestros pololos de la época no aperraron con nosotras, pero eso no nos frenó, decidimos que igual íbamos... luego de un comienzo de verano compartido con nuestros padres en Licanray, Sur de Chile, nos preparamos para comenzar nuestra aventura...
Rehicimos nuestras mochilas llevando lo estrictamente necesario, no podíamos llevar tantas cosas ya que andaríamos las tres solas... y partimos, nos fueron a dejar hasta Valdivia, donde estaba Luís Alfredo, mi primo, trabajando, él estaba preparándose porque volvía a Santiago...
Estuvimos unos días en Valdivia, recorrimos la ciudad, fuimos a los parques, nos enamoramos del lugar, pero el viaje debía continuar, para despedirnos y agradecerle a mi primo la hospitalidad nos ofrecimos cocinarle, el trajo un tremendo lomo de salmón y pulpo, lo convencí de hacer el salmón a la parrilla y lo aliñamos (tomate, cebollita, mantequilla, sal, pimienta y ajo, me dio hambre), el problema era que en mi vida había cocinado pulpo, y si es que lo había comido no me lo dijeron... invente que lo haría al pil pil, lo cocí hasta que según yo estaba listo, le saque toda la piel (ahora sé que no es necesario) y prueba superada.
Al día siguiente seguiríamos nuestro rumbo hasta Puerto Montt, donde una tía (hasta ahora nuestro mochileo era medio mula), mi primo nos dejo en el Terminal de buses (ta gueno el mochileo) y siguió rumbo a Santiago... con la Gabi nos fuimos a hablar por teléfono y la Lochi se quedó en el bus, pero decidió ir a comprar una bebida, cuando llegamos al bus este no estaba y las tres caímos en pánico, nuestras mochilas iban en el bus, nuestra plata, todo... así que tomamos un taxi y le dijimos “siga a ese bus”, parecía película, nosotros (yo) apurando al taxista, la Gabi y la Carla cagadas de la risa de mi histeriquez, finalmente, y luego de una maratónica persecución, el taxista alcanzó al bus y lo convencimos de parar, nos subimos en medio de la sorpresa de los pasajeros y de la risa de los choferes...
En Puerto Montt fuimos atendidas como reinas, comimos pero todas las exquisiteces de la zona, y nos invitaron a un cumpleaños en el campo, con alojada y todo, con cordero al palo, recorrimos la zona, fuimos a Angelmo y paseamos de lo lindo hasta que decidimos retomar el rumbo hasta Chiloe.
A estas altura ya no nos quedaba tanta plata así que comenzamos economía de guerra estuvimos en Quellón Ancud y Castro. Primero llegamos a Quellón y no consideramos que es Puerto, eso implica que hay marineros y bares... nosotras no encontramos nada mejor que arrendar un pedacito del patio de una casa para poner nuestra carpita, éramos las únicas mujeres solas, había puras parejas... y omitimos un gran detalle, estaba frente a una botillería...
Recorrimos la ciudad, conversamos con varias personas y empezamos a empaparnos de la historia de la isla, de sus mitos y leyendas, estábamos súper entusiasmadas con nuestro viaje, llegó la noche y el arriendo incluía baño con agua caliente, era un baño de 2x2 y el agua caliente era una tetera que nos pasó la señora...
Cansadas de tanto caminar nos fuimos al tuto en nuestra carpa iglú para 6 estábamos las tres, para que se hagan una idea cabe una persona parada adentro sin problemas (yo mido 1.65 y me podía parar), así que no pasábamos piola para nada... nos quedamos dormidas y nos despertaron unos ruidos, afuera de la reja de la casa (malla de pollos), había un grupo conversando sobre nosotras, tenían toda la intención de ir a meterse a nuestra carpa... esta vez las histéricas eran la Gabi y la Carla, me despertaron y yo estaba realmente cansadas así que les pasé un cuchillo a cada una y seguí durmiendo... (toy clarita) la cosa seguía mal afuera y de repente llegó otro grupo y se pusieron a pelear, según me contaron las dos, la pelea nos salvó de que los tipos entraran, desperté nuevamente porque el dueño de casa salió con una escopeta y hecho los echó a todos, a la mañana siguiente las personas de las otras carpas nos decían “parece que pasaron susto anoche”... tomamos nuestras cosas y nos fuimos a Castro...
El viaje siguió sin contratiempos, cuando ya nuestros almuerzos no consistían en más que unos dulces decidimos que era hora de volver...
PD: Loncha mándame las fotos para ponerlas
Rehicimos nuestras mochilas llevando lo estrictamente necesario, no podíamos llevar tantas cosas ya que andaríamos las tres solas... y partimos, nos fueron a dejar hasta Valdivia, donde estaba Luís Alfredo, mi primo, trabajando, él estaba preparándose porque volvía a Santiago...
Estuvimos unos días en Valdivia, recorrimos la ciudad, fuimos a los parques, nos enamoramos del lugar, pero el viaje debía continuar, para despedirnos y agradecerle a mi primo la hospitalidad nos ofrecimos cocinarle, el trajo un tremendo lomo de salmón y pulpo, lo convencí de hacer el salmón a la parrilla y lo aliñamos (tomate, cebollita, mantequilla, sal, pimienta y ajo, me dio hambre), el problema era que en mi vida había cocinado pulpo, y si es que lo había comido no me lo dijeron... invente que lo haría al pil pil, lo cocí hasta que según yo estaba listo, le saque toda la piel (ahora sé que no es necesario) y prueba superada.
Al día siguiente seguiríamos nuestro rumbo hasta Puerto Montt, donde una tía (hasta ahora nuestro mochileo era medio mula), mi primo nos dejo en el Terminal de buses (ta gueno el mochileo) y siguió rumbo a Santiago... con la Gabi nos fuimos a hablar por teléfono y la Lochi se quedó en el bus, pero decidió ir a comprar una bebida, cuando llegamos al bus este no estaba y las tres caímos en pánico, nuestras mochilas iban en el bus, nuestra plata, todo... así que tomamos un taxi y le dijimos “siga a ese bus”, parecía película, nosotros (yo) apurando al taxista, la Gabi y la Carla cagadas de la risa de mi histeriquez, finalmente, y luego de una maratónica persecución, el taxista alcanzó al bus y lo convencimos de parar, nos subimos en medio de la sorpresa de los pasajeros y de la risa de los choferes...
En Puerto Montt fuimos atendidas como reinas, comimos pero todas las exquisiteces de la zona, y nos invitaron a un cumpleaños en el campo, con alojada y todo, con cordero al palo, recorrimos la zona, fuimos a Angelmo y paseamos de lo lindo hasta que decidimos retomar el rumbo hasta Chiloe.
A estas altura ya no nos quedaba tanta plata así que comenzamos economía de guerra estuvimos en Quellón Ancud y Castro. Primero llegamos a Quellón y no consideramos que es Puerto, eso implica que hay marineros y bares... nosotras no encontramos nada mejor que arrendar un pedacito del patio de una casa para poner nuestra carpita, éramos las únicas mujeres solas, había puras parejas... y omitimos un gran detalle, estaba frente a una botillería...
Recorrimos la ciudad, conversamos con varias personas y empezamos a empaparnos de la historia de la isla, de sus mitos y leyendas, estábamos súper entusiasmadas con nuestro viaje, llegó la noche y el arriendo incluía baño con agua caliente, era un baño de 2x2 y el agua caliente era una tetera que nos pasó la señora...
Cansadas de tanto caminar nos fuimos al tuto en nuestra carpa iglú para 6 estábamos las tres, para que se hagan una idea cabe una persona parada adentro sin problemas (yo mido 1.65 y me podía parar), así que no pasábamos piola para nada... nos quedamos dormidas y nos despertaron unos ruidos, afuera de la reja de la casa (malla de pollos), había un grupo conversando sobre nosotras, tenían toda la intención de ir a meterse a nuestra carpa... esta vez las histéricas eran la Gabi y la Carla, me despertaron y yo estaba realmente cansadas así que les pasé un cuchillo a cada una y seguí durmiendo... (toy clarita) la cosa seguía mal afuera y de repente llegó otro grupo y se pusieron a pelear, según me contaron las dos, la pelea nos salvó de que los tipos entraran, desperté nuevamente porque el dueño de casa salió con una escopeta y hecho los echó a todos, a la mañana siguiente las personas de las otras carpas nos decían “parece que pasaron susto anoche”... tomamos nuestras cosas y nos fuimos a Castro...
El viaje siguió sin contratiempos, cuando ya nuestros almuerzos no consistían en más que unos dulces decidimos que era hora de volver...
PD: Loncha mándame las fotos para ponerlas
lunes, julio 10, 2006
Bitácora de tres amigas
Las tres mosqueteras somos mi hermana Gabi, la Lonchi, o Carlonchi y yo, nosotras crecimos juntas, íbamos a todos lados juntas, vivimos nuestras primeras fiestas, pololeos, decepciones, éxitos y fracasos... Como olvidar la época de scout, misiones, pastoral, los intentos de centros de alumnas, los viajes a los Vilos, y nuestras primeras experiencias como inexpertas mochileras (Chiloe, Perú...) estamos llenas de historias, anécdotas y recuerdos... algunas algo bochornosas (persecución del bus en Valdivia) y otras que casi no contamos dos veces (se acuerdan de Quellón).Nuestra amistad comenzó en scout, hace más menos 20 años (uf... ), fue en ese místico lugar, al sur de Chile, llamado “Callejones” donde comenzamos a estrechar lazos (la Gabi, mi hermana, era compañera de colegio la Lonchi, y con ella tengo poquita diferencia, menos de un año, sin embargo no fue hasta los scout que comenzamos a ser buenas amigas... con mi hermana empezamos a compartir más y la Lonchi se nos unió) hay una canción de Gatti que siempre me recuerda ese campamento “Mi Canto” y en especial la parte “pero entendí que ya la gente no vive de la esperanza, ya no vive más del canto sólo vive del comer, que ya no aprietan bien sus manos cuando quieren ser sinceros, que la tierra sólo sirve pa volverla a cosechar...” han pasado tantos años y aun lo recuerdo como si fuera ayer...
A ese campamento se le unieron muchos más, se acuerdan cuando fuimos “Duendes”, o del campamento en que la Lonchi andaba con corsé y se cayó a la acequia y casi se nos ahoga... de los fogones, de las promesas, de los juegos... la tole tole... además de las misiones, de tanta gente a las que le entregamos lo que podíamos y que nos entregaron tanto, de los retiros de pastoral y esos amores que nacieron ahí... F y P, no voy a poner sus nombres pero ustedes saben bien quiénes son.
Ha pasado el tiempo, cada una ha ido tomando diferentes rumbos, antes hacíamos todo juntas, ahora cada una ha ido desarrollando sus DONES, se acuerdan, pero lo más importante es que aun cuando ya no nos vemos tan seguido como quisiera seguimos manteniendo ese lazo, en que sabemos podemos contar la una con la otra, a cada una nos ha tocado vivir cosas fuertes en nuestra vida, cosas muy nuestras que cada una conoce y siempre hemos estado ahí, como me dijo la Loncha, somos de “cepas muy parecidas”...
Jaimucho
Jaime era un cura muy especial, eso que llaman “Cura de mi pueblo”, metido hasta los codos en el barro trabajando codo a codo con la gente en el campo, hace años que le aquejaba un problema en la rodilla, pero ese no era impedimento para estar donde los suyos...Al Jaime lo conocí por mis papás, que estaba en una fundación cristiana, en la cuál el participó, pero luego se fue al campo y no volvió más, pero nosotros seguíamos en contacto, cada vez que venía Santiago nos visitaba o nosotros lo íbamos a ver, me acuerdo de los huevitos con doble yema que nos convidaba, o de las tortitas curicanas... era el tío Jaime cuando éramos chicos.
Nunca me voy a olvidar de la vez que lo fuimos a ver y le llevábamos Guindas, esas típicas que venden acá en Santiago, medio descoloridas, pero que nos saben tan bien, Jaime nos tenía una sorpresa, nos invitó al campo de una viejitas amigas a hace un pic nic, y se moría de la risa (cagaba de la risa en su idioma, porque pucha que era deslenguado el cura), resulta que fuimos a un huerto de guindas, las más grandes, rojitas y ricas que he probado, y nosotros con nustra bolsita ridícula de guindas Santiaguinas, brutos e ignorantes nosotros, porque esa es la zona de guindas.
Pasados los años Jaime se hizo mi amigo, y de Rulo, porque cuando hablamos de casarnos le comenté de este cura amigo he invité a Rulo a conocerlo, al tiro hicieron buenas migas, chuchetas como ellos solos y buenos para la talla congeniaron inmediatamente, rápidamente Jaime le cambio el sobrenombre “Lulo”, y se mato de la risa. Jaime bendijo las argollas de nuestro compromiso, y estuvo un año acompañándonos antes de nuestro matrimonio, nos juntamos varias veces tomar cafecito para conversar, nos dio concejos y nos guió, preparamos juntos nuestra ceremonia e hizo una misa increíble, claro que nos hizo hablar frente a todos nuestros invitados que no eran pocos, eso sumado al nerviosismo propio del día...

Poco después de nuestro matrimonio a Jaime le diagnosticaron cáncer de pulmón, dos años más tarde falleció, esto fue el año pasado poco después que mi abuelita, no pude ir porque estaba justo en la fecha de mi parto, pero como un mes antes habíamos ido con mis papás y Rulo a verlo, nos costo convencer a las hermanas para dejarnos entrar, Jaime no quería que lo vieran así, pero le explicamos que veníamos de Santiago y quiénes éramos, Jaime accedió a vernos, me acuerdo que el Papa había fallecido y que Jaime estaba viendo la tele, era como ver a dos grandes partir, uno ya se había ido y el otro ya casi no estaba con nosotros, no hablaba pero sus ojos eran muy expresivos, me acuerdo que me toco el vientre y le hizo una señal de la cruz... lo regaloneamos un rato y luego nos fuimos, porque se cansaba mucho... con Rulo le agradecemos a Dios la posibilidad de habernos podido despedir de él.
viernes, julio 07, 2006
¿Dónde estabas para el Terremoto de 1985?
Muchos que son más jóvenes que yo, aun me considero muy jovencita, no deben tener idea que significó este acontecimiento, pero cuando conversamos de nuestra niñez con la gente de mi generación y los algo mayorcitos, siempre sale este tema, a nadie le fue indiferente, no es para menos ya que causó grandes destrucciones, y más de algún trauma (conozco algunos casos que por respeto a sus egos no mencionaré aquí)...
Era Marzo, y yo estaba en la playa, a punto de finalizar las vacaciones, en mi querido y tan cambiado “Los Vilos”, y realmente esta cambiado, no es el caso de que cuando uno es chico ve las cosas distintas, el pueblo creció, de echo el mayor cambio lo trajo la instalación de un puerto para la minera los pelambres que ha traído prosperidad, algo muy bueno para sus habitantes, pero para nosotros fue la perdida de un lugar mágico y poco conocido... pero eso es material para otro cuento
El tema es que justamente ahí estuvo el epicentro, nosotros nos encontrábamos en la casa “jardineando” con la Gueli, o sea limpiando el patio de malezas y otros, tema no menor porque el patio de la casa es enorme, la verdad es que la Gueli limpiaba y nosotros jugábamos a los jinetes montados en unas escobas, por lo que no sentimos cuando el terremoto empezó, pero al cabo de segundos era evidente, el movimiento era tremendo, la gente salía a las calles, incluso en calzoncillos, era la hora en que la gente había vuelto de la playa y se estaba bañando y cambiando de ropa, mujeres histéricas, y mi Gueli, siempre tan centreada nos reunió en un lugar fuera del alcance de los cables y tendido eléctrico... nunca voy a olvidar que mis papás justo habían viajado a Santiago y mi papá había convencido a mi mamá de viajar e un bus de dos pisos... a ellos los pilló el terremoto en la Cuesta de Melón, PEOR, para quiénes la conocen se imaginarán lo terrible de esta situación, ellos nos cuentan que la mamá del chofer iba en el bus y que se quería tirar por la cuesta para abajo, hubieron desprendimientos de rocas, pero gracias a Dios la cosa no pasó a mayores...
Esa noche se cortó la luz así que tuvimos una “Velada”, literalmente de juegos de naipes, nadie dormía porque hubieron varias réplicas durante la noche, mi tía Mime nos hizo dormir vestidos y en el primer piso, todo dentro de auto porque decía: “Si hay un maremoto arrancamos para los cerros”, como verán la paranoia y la histeria estaba a la vuelta de la esquina, en todo caso la cosa era fuerte, para nosotros, los niños, fue el broche de oro para un verano increíble, habíamos estado en el epicentro, eso era grosso, el mar se había recogido, era una experiencia para contarle a nuestros hijos....
Otra historia fue llegar a nuestras casas en Santiago, no les pasó gran cosa, pero había grietas, y cosas que se habían roto... eso fue una lata.
Ahora que estamos más viejos, recordamos esos momentos como parte de la rica herencia que nos dio la Gueli, la tranquilidad para enfrentar las situaciones, y hasta hoy seguimos siendo super amigos los tres primos, que compartimos tantas cosas juntos
Era Marzo, y yo estaba en la playa, a punto de finalizar las vacaciones, en mi querido y tan cambiado “Los Vilos”, y realmente esta cambiado, no es el caso de que cuando uno es chico ve las cosas distintas, el pueblo creció, de echo el mayor cambio lo trajo la instalación de un puerto para la minera los pelambres que ha traído prosperidad, algo muy bueno para sus habitantes, pero para nosotros fue la perdida de un lugar mágico y poco conocido... pero eso es material para otro cuento
El tema es que justamente ahí estuvo el epicentro, nosotros nos encontrábamos en la casa “jardineando” con la Gueli, o sea limpiando el patio de malezas y otros, tema no menor porque el patio de la casa es enorme, la verdad es que la Gueli limpiaba y nosotros jugábamos a los jinetes montados en unas escobas, por lo que no sentimos cuando el terremoto empezó, pero al cabo de segundos era evidente, el movimiento era tremendo, la gente salía a las calles, incluso en calzoncillos, era la hora en que la gente había vuelto de la playa y se estaba bañando y cambiando de ropa, mujeres histéricas, y mi Gueli, siempre tan centreada nos reunió en un lugar fuera del alcance de los cables y tendido eléctrico... nunca voy a olvidar que mis papás justo habían viajado a Santiago y mi papá había convencido a mi mamá de viajar e un bus de dos pisos... a ellos los pilló el terremoto en la Cuesta de Melón, PEOR, para quiénes la conocen se imaginarán lo terrible de esta situación, ellos nos cuentan que la mamá del chofer iba en el bus y que se quería tirar por la cuesta para abajo, hubieron desprendimientos de rocas, pero gracias a Dios la cosa no pasó a mayores...Esa noche se cortó la luz así que tuvimos una “Velada”, literalmente de juegos de naipes, nadie dormía porque hubieron varias réplicas durante la noche, mi tía Mime nos hizo dormir vestidos y en el primer piso, todo dentro de auto porque decía: “Si hay un maremoto arrancamos para los cerros”, como verán la paranoia y la histeria estaba a la vuelta de la esquina, en todo caso la cosa era fuerte, para nosotros, los niños, fue el broche de oro para un verano increíble, habíamos estado en el epicentro, eso era grosso, el mar se había recogido, era una experiencia para contarle a nuestros hijos....
Otra historia fue llegar a nuestras casas en Santiago, no les pasó gran cosa, pero había grietas, y cosas que se habían roto... eso fue una lata.
Ahora que estamos más viejos, recordamos esos momentos como parte de la rica herencia que nos dio la Gueli, la tranquilidad para enfrentar las situaciones, y hasta hoy seguimos siendo super amigos los tres primos, que compartimos tantas cosas juntos
Los olores de mi Infancia
Un artículo en el blog http://lanavedeloslocos.blogspot.com/ me hizo pensar y recordar olores que me llevaron de vuelta a mi infancia, de esos memorables veranos junto a mi abueli, mis primos, mis papás, mis tíos... cuando pienso en mi niñez el primer olor que viene a mi mente es el de pinos, la casa de la playa estaba rodeada de ellos, y de eucaliptos, y nosotros, los niños, vivíamos arriba de estos, la ropa y el pelo siempre llenos de resina, y los inolvidables club que armábamos arriba de estos...
Nunca me voy a olvidar de un día en que con Peter, mi primo, y mi hermana Gabi nos fuimos de paseo a un pic nic que inventamos, eso no tendría nada de malo, pero el pequeño detalle es que no teníamos más de 9 años y dejamos a todo el mundo preocupado... nos fuimos al final de la playa a buscar cangrejitos y pescaditos, cuando volvimos ya había oscurecido y nos estaban esperando no muy contentos, recuerdo que nos retaron y nos dijeron que nos quedábamos afuera para pensar en lo que habíamos hecho (como si fuéramos seres tan racionales, ahora pienso en lo absurdos que somos a veces los adultos, recordando esto veo que yo he tenido actitudes similares ahora ya de adulta), nosotros tomamos unos cojines, trepamos a los pinos y armamos unas “camitas” sobre tablas, al rato salieron los adultos a buscarnos, pero nosotros habíamos decidido vivir en nuestro club... de más esta decir que no mucho rato después estábamos en la casa durmiendo.
Inolvidables también eran las excursiones que programaba mi Gueli (mi querida y recordada abuelita que falleció el año pasado y que, como última voluntad, fue dejada en esa casa de la playa, llena de recuerdos, me imagino que ella disfrutó nuestra niñez tanto como nosotros), ella nos llevaba a caminar enormes distancias, era habitual que al menos una vez en el verano nos llevara a la “Isla de los Lobos”, nosotros partíamos cargados de baldes y palas, objetos que luego de un tramo no muy largo eran entregados a la Gueli, quién además llevaba el tan preciado pic nic (huevos duros, trutros de pollo, sándwich y fruta), nos bañábamos en pozas de agua de mar, recolectábamos pequeños tesoros, conchitas, cangrejos y si teníamos suerte un pescadito, los guarisapos también eran bienvenidos... como olvidar la vez que llovió a cantaros y nos “mojamos hasta los huesos” como decía ella, nos resguardamos en una cueva de rocas y cuando cesó un poco la lluvia volvimos caminando esa enorme distancia (más menos 5 km), llegamos a acostarnos y a tomar un “mejoral” para evitar enfermarnos, además nos pasaron “el” guatero que había en la casa y que teníamos que turnarnos entre los tres, para variar mi primo, el único nieto hombre en esa época, acaparaba el preciado guatero por largos períodos teniendo que recurrir a la Gueli para que mediara...
Peter se va a enojar, pero en esos veranos la Gueli nos enseñó a tejer a todos, y él fue el mejor alumno, se hizo una bufanda... como olvidar las noches de Carioca, de las trampas de todos, de los juegos de ludo, de las noches viendo el festival de Viña y haciendo “Pilatos” cada vez que se nos iba la imagen (que eran muchas), de las veces que la tía Patty cocinaba (esa no era una virtud de mi abuelita), de los olores de la cocina, de los cuentos que me contaba la tía Patty, cuentos que hoy le cuento a mi hija para que duerma (Margarita de Bayle, Sonatina...), en fin, parece increíble la cantidad de cosas que vienen a la mente sólo con pensar el los “Olores de mi Infancia”
Nunca me voy a olvidar de un día en que con Peter, mi primo, y mi hermana Gabi nos fuimos de paseo a un pic nic que inventamos, eso no tendría nada de malo, pero el pequeño detalle es que no teníamos más de 9 años y dejamos a todo el mundo preocupado... nos fuimos al final de la playa a buscar cangrejitos y pescaditos, cuando volvimos ya había oscurecido y nos estaban esperando no muy contentos, recuerdo que nos retaron y nos dijeron que nos quedábamos afuera para pensar en lo que habíamos hecho (como si fuéramos seres tan racionales, ahora pienso en lo absurdos que somos a veces los adultos, recordando esto veo que yo he tenido actitudes similares ahora ya de adulta), nosotros tomamos unos cojines, trepamos a los pinos y armamos unas “camitas” sobre tablas, al rato salieron los adultos a buscarnos, pero nosotros habíamos decidido vivir en nuestro club... de más esta decir que no mucho rato después estábamos en la casa durmiendo.
Inolvidables también eran las excursiones que programaba mi Gueli (mi querida y recordada abuelita que falleció el año pasado y que, como última voluntad, fue dejada en esa casa de la playa, llena de recuerdos, me imagino que ella disfrutó nuestra niñez tanto como nosotros), ella nos llevaba a caminar enormes distancias, era habitual que al menos una vez en el verano nos llevara a la “Isla de los Lobos”, nosotros partíamos cargados de baldes y palas, objetos que luego de un tramo no muy largo eran entregados a la Gueli, quién además llevaba el tan preciado pic nic (huevos duros, trutros de pollo, sándwich y fruta), nos bañábamos en pozas de agua de mar, recolectábamos pequeños tesoros, conchitas, cangrejos y si teníamos suerte un pescadito, los guarisapos también eran bienvenidos... como olvidar la vez que llovió a cantaros y nos “mojamos hasta los huesos” como decía ella, nos resguardamos en una cueva de rocas y cuando cesó un poco la lluvia volvimos caminando esa enorme distancia (más menos 5 km), llegamos a acostarnos y a tomar un “mejoral” para evitar enfermarnos, además nos pasaron “el” guatero que había en la casa y que teníamos que turnarnos entre los tres, para variar mi primo, el único nieto hombre en esa época, acaparaba el preciado guatero por largos períodos teniendo que recurrir a la Gueli para que mediara...
Peter se va a enojar, pero en esos veranos la Gueli nos enseñó a tejer a todos, y él fue el mejor alumno, se hizo una bufanda... como olvidar las noches de Carioca, de las trampas de todos, de los juegos de ludo, de las noches viendo el festival de Viña y haciendo “Pilatos” cada vez que se nos iba la imagen (que eran muchas), de las veces que la tía Patty cocinaba (esa no era una virtud de mi abuelita), de los olores de la cocina, de los cuentos que me contaba la tía Patty, cuentos que hoy le cuento a mi hija para que duerma (Margarita de Bayle, Sonatina...), en fin, parece increíble la cantidad de cosas que vienen a la mente sólo con pensar el los “Olores de mi Infancia”
miércoles, julio 05, 2006
Un año de Pruebas
El año 2005 fue un año de pruebas, quiero aprovechar la oportunidad para agradecer a todos los que rezaron por nosotros, como dicen por ahí el señor aprieta pero no ahorca... ahora después que todo ha pasado podemos decir esto con tranquilidad... sin embargo es bueno recordar las cosas para no olvidarnos nunca de dar gracias...Luego de nueve meses completos esperando a nuestra primera hija, sobrina, nieta, sobrina nieta... etc llegó el momento tan esperado, era la noche del día Jueves 2 de Junio estábamos algo nerviosos pero principalmente felices, queríamos ver su carita poder tocarla y que finalmente nos conociera, todo parecía estar bien, en la madrugada del Viernes se realizó cesárea ya que el parto no progresaba... la Gusti había aspirado meconio, ¿qué es eso? ¿qué significa? ¿está bien? Rulo se preguntaba, yo estaba medio dopada y no entendí nada...
Desperté y mi guagua no estaba conmigo, me explicaron que tenía que estar en la UTI de neonatología porque había tenido un poco de sufrimiento fetal, no la podían traer y yo no podía levantarme a verla por la operación... era la tarde del viernes cuando el doctor vino a decirnos que rezáramos porque la Gusti estaba con todo el apoyo que le podían dar y no estaba reaccionando, tenía 24 hora para reaccionar...
Yo aún no la conocía y tampoco podía ir a verla, le pedí a Rulo que la bautizara y se armo un cadena de oración... la Gusti reaccionó pero entre sus pequeños avances y retrocesos estuvo 2 semanas en la UTI hasta que finalmente pudimos traerla a la casita...
Toda esta historia tuvo consecuencias en su desarrollo, pequeñísimas comparadas con lo que pudo ser, reflujos, apneas, y dificultades para que subiera de peso, un año después podemos decir ETAPA SUPERADA, lo que no mata te fortalece, la Agustina es una niña sana, flaca pero ya no tanto como antes, el Lunes fuimos al otorrino y la dio de alta, habla como lora (si se puede decir hablar), camina por todos lados (incluso trata de correr), se lo come todo todo, es un pequeño solcito, como dicen por ahí un MILAGRO no sabría decir de qué santo porque le rezamos a todos, podemos decir que ahora somos una familia más completa y más unida, y como dije antes no podemos olvidarnos de dar gracias a Dios porque permitió quedarnos con la Gusti, y como dije y repito, no debemos de olvidar lo que pasó porque el señor nos ha dado mucho...
Si te Quiero es porque Sos Mi Amor mi Complice y Todo...
Quiero compartir con ustedes, familia, amigos y a quienes les interese un pedacito de la historia de esta Pequeña Familia.
Nuestra historia comienza hace más o menos 7 años, siendo súper buenos amigos, hasta que nos invitaron unos amigos a la playa, me acuerdo que alguien por ahí comentó “que buena onda que sean tan amigos, la amistad entre hombre y mujer existe...” fue en ese paseo cuando con mi amigo decidimos que queríamos comenzar una historia juntos y ver que pasaba, 4 años más tarde nos casamos
No ha sido fácil, los dos tenemos caracteres súper fuertes y somos muy distintos en varias cosas, pero eso es lo entretenido, por ejemplo él es mucho más sociable, yo soy súper sentimental y el muy racional; pero los dos respetamos estas diferencias y buscamos enriquecer nuestra familia con ellas. Esta aventura que comenzó hace tres años cuando nos planteamos compartir nuestra vida juntos ha traido pruebas y desafíos y un pequeño regalito que vino a iluminarnos nuestra vida, la Gusti
Nuestra historia comienza hace más o menos 7 años, siendo súper buenos amigos, hasta que nos invitaron unos amigos a la playa, me acuerdo que alguien por ahí comentó “que buena onda que sean tan amigos, la amistad entre hombre y mujer existe...” fue en ese paseo cuando con mi amigo decidimos que queríamos comenzar una historia juntos y ver que pasaba, 4 años más tarde nos casamos
No ha sido fácil, los dos tenemos caracteres súper fuertes y somos muy distintos en varias cosas, pero eso es lo entretenido, por ejemplo él es mucho más sociable, yo soy súper sentimental y el muy racional; pero los dos respetamos estas diferencias y buscamos enriquecer nuestra familia con ellas. Esta aventura que comenzó hace tres años cuando nos planteamos compartir nuestra vida juntos ha traido pruebas y desafíos y un pequeño regalito que vino a iluminarnos nuestra vida, la Gusti
Mi Pequeña Familia
Bienvenidos a la página de mi pequeña familia, pequeña porque somos sólo tres, y yo vengo de una familia levemente más grande (somos seis hermanos), les presento a mi esposo y mejor amigo "Rulo" y a mi pequeño solcito la "Gusti", o mejor conocida como Agustina, pero como comprenderan es un nombre demasiado grande para una personita aun muy chica. Más adelante les contaré más cosas de nosotros, eso es todo por ahora...
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