Hace algunos años atrás, alrededor de 9 si no me falla la memoria, con la Gabi y la Loncha organizamos lo que sería nuestro primero mochileo, y nuestros pololos de la época no aperraron con nosotras, pero eso no nos frenó, decidimos que igual íbamos... luego de un comienzo de verano compartido con nuestros padres en Licanray, Sur de Chile, nos preparamos para comenzar nuestra aventura...
Rehicimos nuestras mochilas llevando lo estrictamente necesario, no podíamos llevar tantas cosas ya que andaríamos las tres solas... y partimos, nos fueron a dejar hasta Valdivia, donde estaba Luís Alfredo, mi primo, trabajando, él estaba preparándose porque volvía a Santiago...
Estuvimos unos días en Valdivia, recorrimos la ciudad, fuimos a los parques, nos enamoramos del lugar, pero el viaje debía continuar, para despedirnos y agradecerle a mi primo la hospitalidad nos ofrecimos cocinarle, el trajo un tremendo lomo de salmón y pulpo, lo convencí de hacer el salmón a la parrilla y lo aliñamos (tomate, cebollita, mantequilla, sal, pimienta y ajo, me dio hambre), el problema era que en mi vida había cocinado pulpo, y si es que lo había comido no me lo dijeron... invente que lo haría al pil pil, lo cocí hasta que según yo estaba listo, le saque toda la piel (ahora sé que no es necesario) y prueba superada.
Al día siguiente seguiríamos nuestro rumbo hasta Puerto Montt, donde una tía (hasta ahora nuestro mochileo era medio mula), mi primo nos dejo en el Terminal de buses (ta gueno el mochileo) y siguió rumbo a Santiago... con la Gabi nos fuimos a hablar por teléfono y la Lochi se quedó en el bus, pero decidió ir a comprar una bebida, cuando llegamos al bus este no estaba y las tres caímos en pánico, nuestras mochilas iban en el bus, nuestra plata, todo... así que tomamos un taxi y le dijimos “siga a ese bus”, parecía película, nosotros (yo) apurando al taxista, la Gabi y la Carla cagadas de la risa de mi histeriquez, finalmente, y luego de una maratónica persecución, el taxista alcanzó al bus y lo convencimos de parar, nos subimos en medio de la sorpresa de los pasajeros y de la risa de los choferes...
En Puerto Montt fuimos atendidas como reinas, comimos pero todas las exquisiteces de la zona, y nos invitaron a un cumpleaños en el campo, con alojada y todo, con cordero al palo, recorrimos la zona, fuimos a Angelmo y paseamos de lo lindo hasta que decidimos retomar el rumbo hasta Chiloe.
A estas altura ya no nos quedaba tanta plata así que comenzamos economía de guerra estuvimos en Quellón Ancud y Castro. Primero llegamos a Quellón y no consideramos que es Puerto, eso implica que hay marineros y bares... nosotras no encontramos nada mejor que arrendar un pedacito del patio de una casa para poner nuestra carpita, éramos las únicas mujeres solas, había puras parejas... y omitimos un gran detalle, estaba frente a una botillería...
Recorrimos la ciudad, conversamos con varias personas y empezamos a empaparnos de la historia de la isla, de sus mitos y leyendas, estábamos súper entusiasmadas con nuestro viaje, llegó la noche y el arriendo incluía baño con agua caliente, era un baño de 2x2 y el agua caliente era una tetera que nos pasó la señora...
Cansadas de tanto caminar nos fuimos al tuto en nuestra carpa iglú para 6 estábamos las tres, para que se hagan una idea cabe una persona parada adentro sin problemas (yo mido 1.65 y me podía parar), así que no pasábamos piola para nada... nos quedamos dormidas y nos despertaron unos ruidos, afuera de la reja de la casa (malla de pollos), había un grupo conversando sobre nosotras, tenían toda la intención de ir a meterse a nuestra carpa... esta vez las histéricas eran la Gabi y la Carla, me despertaron y yo estaba realmente cansadas así que les pasé un cuchillo a cada una y seguí durmiendo... (toy clarita) la cosa seguía mal afuera y de repente llegó otro grupo y se pusieron a pelear, según me contaron las dos, la pelea nos salvó de que los tipos entraran, desperté nuevamente porque el dueño de casa salió con una escopeta y hecho los echó a todos, a la mañana siguiente las personas de las otras carpas nos decían “parece que pasaron susto anoche”... tomamos nuestras cosas y nos fuimos a Castro...
El viaje siguió sin contratiempos, cuando ya nuestros almuerzos no consistían en más que unos dulces decidimos que era hora de volver...
PD: Loncha mándame las fotos para ponerlas
viernes, julio 14, 2006
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1 comentario:
Hola! No soy chilena, pero tengo razones muy importantes para querer ir a Chiloé. Me emociono mucho su relato, algo parecido pretendo hacer. Soy de muy lejos pero espero hacer realidad mi sueño. Gracias por compartir su historia.
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